Martes 10 y miércoles 11 dic.

Continuación de la entrada anterior.

Viví varias escenas, una detrás de otra. En el taller de escritura me vine un poco arriba porque estaba contenta de haber sido capaz de enfrentarme a ello pero no gustó. No le puse final porque no quise, no quería llegar a lo que se llega. Me fui desinflando y ya venía tocada de lo que pasó de 15 a 16h, cita con mi psicóloga privada. Porque si espero a la de la SS cada mes, no quiero ni pensarlo. Como no quería meterme en casa, me quedé con una amiga a la que le confié un secreto que me estaba consumiendo por dentro (ya he buscado la ayuda psicológica experta para ello). Ah, antes me había encontrado con una compi y una nueva lucha: vuelta a la realidad, Ele… Cuando llegué a casa, me puse a ver una serie pero… No estaba yo muy allá. Me encontraba muy nerviosa y agitada. No dejaba de pensar en lo que me habían dicho diferentes personas sobre lo que tenía que hacer con mi vida. Alguna de mi entorno más cercano. Empecé recordando lo que me había mandado mi psicóloga que hiciera, aunque le dije varias veces que no, que no insistiera porque ya nos conocemos y eso se queda en esta mente mía que no para de darle vueltas a todo hasta que va sacando respuestas. Que eso que me pedía ya lo había hecho yo solita hacía un mes y me había costado una crisis de ansiedad fuerte y… No ver la luz. Por favor, que habláramos de otra cosa. Siguió y siguió.

La semilla ya estaba plantada, sólo tenía que germinar y lo hizo en plena madrugada.

Me dio una crisis de ansiedad brutal. No paraba de llorar. De pensar. Mi culpa, mi culpa, todo ha sido siempre mi culpa. Estoy en esta situación por mi misma. Joder!! Para qué coño me dices nada! No soportaba el silencio, me puse los cascos con música para intentar distraerme. Flaco favor, pues la música tiende a tocarnos la fibra. Aun así, al final, conseguí olvidarme de ese tema. Dejé de llorar. Me tomé mis pastillas de la noche y, además, un lorazepam Sublingual para que me hiciera efecto lo antes posible. Ya había vuelto el puto pensamiento obsesivo y no había forma de apartarlo. En terapia m decían que lo dejara estar, que no luchara contra él. Pero ¿¿¿cómo lo dejo estar??? ¿Y si lo hago? ¿Y si lo llevo a cabo? Todo esto pensando que no sirvo para nada, que qué voy a hacer con mi vida… Que esto no va a acabar nunca… Pienso en llamar a mi madre y que esté conmigo, no quiero estar sola… Pero por otro lado no quiero preocuparla… Ni a ella ni al resto de la familia. Bien, decido alejarme de la cocina y acostarme. Me concentraré en la respiración mientras me hace efecto la pastilla. Una mierda para mi. Me acosté a las 00.30h-01.00h. Eran las 6.30 de la mañana y seguía el maldito pensamiento, junto con todos los demás de ese día y recuerdos pasados y no tan pasados. PURA DESESPERACIÓN. Quería ir a urgencias pero no quería formar escándalo. Como última opción: llamar al teléfono de la esperanza. Pero no lo sabía y no quería buscarlo en Internet por temor a encontrar palabras que en ese momento no ayudarían lo más mínimo. Encontrándome sola. Al final, se coló un nuevo pensamiento, quería llevarlo a cabo pero no se cómo, me frené. Sólo quería poner el foco de atención en algo físico, en una herida física y olvidarme del horror psicológico y emocional. Me dieron las 7.40h despierta dando vueltas en la cama.

No sé a qué hora me rindió el sueño, lo que sé es que a las 10h o así me estaba llamando mi madre para limpiar. Le dije que me dejara un rato más que no había pegado ojo en toda la noche… “Por el resfriado”. Me sentí realmente mal por lo que soltó de “qué casualidad, siempre tienes algo…” Así que me levanté sobre las 11 o 12 y estuve ayudando a las dos. Luego me fui a casa de una amiga, comí algo allí y básicamente me estuve desahogando contandole la verdad. Por otro lado, también me hizo ella sentirme útil. Hasta las 19h de la tarde. Cuando volví, me dijo mi madre: ¿ya estás mejor, hija? “No”.- musité. Anda… Que tienes más cuento… –me soltó. Iba deseando coger la cama pero no, no pudo ser. Tuve que quedarme en el salón con todxs y… Terminé echando una cabezada que, aún me extraña, permitieran que lo hiciese. El agotamiento no era sólo físico, sino mental y emocional. Cuando me levanté para cenar juntos, me tomé del tirón las pastillas para que fueran haciendo efecto. A última hora de la noche, una cosita más: mi biografía pues, el artículo que envié en noviembre a periféricas, sobre el trabajo que hice del curso de salud mental y género, me lo publicaban el jueves, el día siguiente. ¿Casualidad? El 13 es mi número favorito. Una vez escrito todo, enviado y debatido, decidieron poner dos lineas sobre mi😅. Aunque eso es lo de menos… Al fin una pizquita de sueño hecho realidad: publicar algo escrito por mi y sobre este tema, mi motivación por dejar de tapar lo que da miedo, lo que molesta, lo que incomoda.

Sobre las 3am caí rendida en la cama.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s